Ese día salí temprano de clases, como mi casa estaba cerca de mi instituto llegue rápido, tome a mi gatito para salir un rato al parque. Estuvimos sentados en una banca de ahí, comiendo golosinas.
El día estaba bastante lindo. A pesar de que estábamos a fines de invierno, el sol se sentía calentito.
Pero
una perra en celo paso cerca de nosotros, y detrás de ella muchos
perros ladrando escandalosamente. Eso asusto mucho a Mimo, mi gatito, y
salio corriendo hacia la calle. Desesperada corrí tras el gritando para
que se detuviera —Mimo, mimo... Debes parar —Estaba a punto de llorar, y el aun corría mas fuerte. Al ver que se acercaba a una gran avenida, comencé a preocuparme, pensé lo pero que un auto mataría a mi pobre Mimo. Los perros volvieron a pasar, Mimo corrió nuevamente del susto directo a esa peligrosa avenida. Me puse pálida y me quede helada, solo pude gritar su nombre y llorar —¡¡MIMO!!
Lo próximo que oí fue una fuerte frenada, cerré mis ojos del susto y comencé a llorar. Cuando abrí mis ojos había un chico frente de mi y en sus brazos sostenía a Mimo. No podía creerlo Mimo fue salvado —Muchas gracias —Le dije al chico y abrace fuertemente a Mimo. El chico me dijo su nombre —Shota, un gusto conocerte —Dándome la mano sonrió.
Yo quede helada, y perdida en sus ojos. Eso fue amor a primera vista —Mi... Mi nombre es Nanako. El es Mimo —Señalando a mi gato —, y estamos agradecidos por lo que hiciste —sonreí.
Un gusto —sonrio— Por tu uniforme se puede decir que nos veremos en la escuela.
Me sonroje por completo, y solo pude soltar unas simples palabras —Si... Eso creo —sonreí.—Nos vemos, entonces —sonriendo se fue.









