24/7/13

Cambio de Personalidad - Cap. 5


Capítulo 5: Descubriéndonos.

Después del incidente con el empleado-el cual fue arrestado por tal delito, dejando más tranquilos a los estudiantes-, Ayami y Tsubasa no volvieron a cruzar palabras por vergüenza; recordar lo sucedido era vergonzoso para ambos. Asi transcurrió el resto del día hasta el atardecer, para ese momento los profesores reunieron a todos los estudiantes en el salón anunciando la última actividad de esa noche, “la prueba de valentía”. No todos estaban muy contentos con esta prueba durante los viajes de este tipo, pero en este era mayor el número de personas que estaban desacuerdo por lo sucedido con Ayami en los baños, lo que llevo a que los profesores acortaran el camino que los alumnos debían recorren en la prueba y ahora no sería individual, seria en grupo de dos personas, y la salida de cada grupo seria seguida teniendo la seguridad que habría coordinadores en distintas paradas del recorrido. Esto hizo que el número de alumnos desinteresados disminuyera y los animara a querer hacer la última actividad del viaje, que algunos siempre la tomaron como emocionante pese a que otros solo la veían aterradora.
Ayami nunca le tuvo miedo, ella siempre fue muy audaz en este tipo de actividades y más ahora que contaba con el cuerpo de un chico, al cual ella le veía las ventajas de la fuerza. Nana no tenía miedo pero tampoco encontraba esta actividad como atractiva, ella prefería  otras cosas como leer un libro tranquila en su última noche en ese hermoso lugar, aun asi iba a tomarla ya que su amiga Sakura era muy temerosa y alguien debía cuidarla. La elección de compañeros era por sorteo, pero para suerte de Sakura, Nana salió seleccionada como la suya, lo cual la hacía sentir más segura. Aunque esa suerte no llego a Ayami, ya que su compañero seleccionado fue Tsubasa, a quien no podía ver a la cara por más de unos segundos sin sentirse incomoda. Al menos aun no era su turno asi que no se juntaron hasta ser llamados para salir y seguir el recorrido.
Tsubasa notaba esa mirada de desesperación que ella llevaba, haciéndolo quedar como un tonto ante la mirada de los demás, asi que se levantó y camino hacia ella.
—¡Ya supéralo, esa cara no me favorece!
—¡¿Qué, que?! —Movía su cara con nervios de un lado a otro—; no, no sé de qué hablas.
—Ash, sí que eres una niña a veces.
La tensión que Ayami tenía fue calmada al sentir que su profesor los llamaba, ya era la hora de su turno y debían recibir las indicaciones para salir. Lo que ella no pensó, que después de eso debía pasar toda la prueba junto a Tsubasa a solas.
—Muy bien chicos, aquí están sus linternas y no olviden que sus celulares no funcionan en lo alto de la montaña, asi que por favor no se desvíen del camino señalado ¿Entendieron?
Ambos asintieron y se apresuraron a salir. El camino no se veía tan aterrador al principio, ya que era campo abierto y la luz de la luna era muy intensa esa noche, se podía apreciar el bello brillo de las estrellas que adornaban esa manta negra llamada noche.
Durante ese tiempo no cruzaron palabras y caminaban uno al lado del otro sin perder de vista el camino, pero al llegar a la zona de árboles –donde todos los estudiantes se llevaban los mayores sustos por las espeluznantes sobres que estos generaban por la luz de la luna-, ello comenzaron a hablarse o al menos Tsubasa comenzó.

—Aquí no pudo notar muy bien el camino marcado ¿Tu lo ves? —pregunto él.
—Sí, creo que es en dirección recta —Señalo con su mano.
—Es muy raro que lo hagan tan fácil al camino ¿Estas segura que es por aquí? No creo que debamos subir tanto a la montaña por lo que escuche en el sermón de hoy.
—Ellos cambiaron el camino ¿Recuerdas? —Podía hablarle con normalidad, estaba aliviada.
—Por eso mismo, el viejo camino era hasta la cima de la montaña, tal vez se olvidaron de sacar algunas marcas del viejo camino ¿No crees? Deberíamos regresar y doblar por las rocas del rio.
—¿En verdad piensas eso? ¿Qué tan seguro estas? —Ayami comenzó a ver el perímetro, pero ya no veía marcas por ningún lado–esas marcas eran cintas rojas amarrada a los arboles-.
—Yo tampoco veo una y no siento el ruido del rio —Se paró para escuchar haciéndole señas de silencio a Ayami—; no, nada.
—¿Qué hacemos ahora?
—Creo que si vamos hacia el este en dirección recta nos toparemos con el rio, lo vi en mi caminada, en cierto punto dobla hacia la montaña asi que debemos chocarlo.
—La verdad no recorrí muy bien el lugar asi que confiare en ti —dijo un poco dudosa de sus palabras.
Tsubasa comenzó a caminar y ella lo siguió por detrás, el camino era un poco regular en esa zona por lo que tenían mucho cuidado al pisar. Ayami pensaba que podía favorecerle el gran cuerpo de un chico, pero en realidad era difícil de manejarse entre las rocas, al parecer no estaba muy acostumbrada aun a ese cuerpo y la llevo a tropezarse y casi caer, gracias a que Tsubasa se dio cuenta pudo sostenerla del brazo, pero al ser más pesado el cuerpo ambos cayeron y rodaron hasta caer en una especie de poso creado por alguna deviación del rio o movimiento de la tierra.
—¿Estas bien? —pregunto Ayami que no salió muy lastimada.
Pero Tsubasa estaba muy mal, tenía toda la espalda lastimada y las piernas golpeadas. Pudo levantarse pero estaba adolorido.
—Lo siento, actué como el chico cuando en estos momentos no lo soy —Se disculpó con Ayami—; no quería dejar asi tu cuerpo, lo siento.
—No te preocupes por mi ahora, el dolor lo sientes tu ahora —dijo preocupada.
Tsubasa no dijo nada pero aun asi se sentía culpable por los daños. Adolorido logro sentarse y comenzó a observar donde habían caído.
—Qué mala suerte, es más profundo que lo que yo tengo de altura. No podrás trepar, Ayami.
—Si eso estaba viendo —dijo mirando para arriba, solo se veían unas cuantas ramas de los árboles y e hermoso cielo estrellado.
Tsubasa comenzó a emitir quejido de dolor, no podía mantenerse sentado y mucho menos intentar ponerse en pie.
—¿Duele mucho? —pregunto preocupada.
—N-No es tanto —intento sonreír para calmarla pero eso no la engaño.
—¡Ven, recuéstate en mis piernas! Pondré mi campera como apoyo de tu espalda.
—No hace falt-
Ayami lo interrumpió.
—¡Claro que sí! Es mi cuerpo, tú lo dijiste, asi que tráelo aquí y recuéstate —dijo con firmeza.
Tsubasa no tuvo otra opción. Al recostarse podía ver las estrellas, se sentía un poco más relajado y soltó un gran suspiro de alivio. Ayami sonrió, no era mucho pero estaba más cómodo, solo les quedaba esperar que alguien notara su ausencia y viniera por ellos.
Unos cuantos minutos pasaron y aún seguían ahí solos.
—¿Las linternas aun funcionan? —pregunto débilmente Tsubasa.
—Sí, ambas.
—No las gastes, deben estar cargadas para cuando sintamos gritos de alguien buscándonos y asi poder hacer señales de luces.
Ayami asintió.
—Sabes… En verdad me siento muy culpable por haber lastimado tu espalda, puedo ver cómo eres en todos tus cuidados y tu idea de perfección. Siento que es algo molesto pero te conozco.
—¿Pe-Perfección? ¿Asi lo ven los demás?
—Claro ¿No lo sabias? Eres muy perfecta para muchos y te tienen como ejemplo, aunque otros —realizo una pequeña pausa y dejo de mirarla, ya que hablaba de el—; para otros es molesto ver a alguien que puede hacer todo.
—¡Pero yo no puedo hacer todo! —dijo con euforia e inocencia, sin notar la declaración de Tsubasa—; yo solo sé hacer varias cosas a la vez porque le dedico tiempo y empeño, no es algo difícil solo es voluntad.
—¿Pero porque te esfuerzas tanto? Es molesto que quieras hacer todo.
—¿Mo-Molesto? —Comenzó a pensar y miro las estrellas—; no es que quiera hacer todo, siempre me gusto ayudar a los demás —sonrió—. Desde pequeña ayude siempre en casa y cuide a mis hermanos, mis padres son dos personas muy trabajadores que están ocupados todo el tiempo para poder darnos lo mejor, entonces siempre sentí que mi deber era esforzarme ahora y en un futuro poder devolverles todo lo que me dieron o no y hacerlos felices. Quiero estudiar mucho y recibirme para poder ayudar siempre a los demás.
—No sabía eso de ti, siempre parecías tan metida en las cosas de los demás que nunca pensé que querías ayudarles… Deberías expresarte de otro modo para que los demás lo entiendan.
—No me importa lo que ellos piensen, solo quiero ayudarlos y con eso está bien. No espero nada a cambio —sonrió nuevamente pero mirándolo a él.
Su mirada hizo que Tsubasa se sintiera acalorado y su corazón pegara un golpe que lo asusto. Para olvidar esa sensación aparto la mirada de ella.
—Y ¿Qué estudiaras después de esto?
—Mmm, me gustaría ser maestre y ayudar a los niños —su cara se llenó de brillos y alegría—; sé que vas a burlarte, pero eso quiero —sonrió finalmente.
—No voy a reírme, tonta. Maestra es algo muy bueno, mi madre lo era.
La mirada de Tsubasa se llenó de melancolía y ese “era” retumbaba en la mente de Ayami.
—¿Po-Porque vives solo, Tsubasa? —pregunto tímida sin mirarlo a la cara.
Tsubasa guardo silencio por unos minutos que hicieron sentirla incomoda.
—Porque mi padre vive viajando ocupado en sus negocios junto a mi hermano mayor y a mí nunca me gusto esa vida, cuando mama murió pude decirle firmemente que no quería viajar más y quería quedarme aquí y terminar mis estudios al igual que mi madre.
—¿Cuál es ese sueño al que tu padre se opone? —pregunto tímidamente sin esperar una respuesta, pero Tsubasa la sorprendió.
—Arte, como mi madre. Siempre quise ser como ella, pero mi padre se negaba a ese sueño, ya que él quiere que siga con los negocios familiares al igual que mi hermano, al cual él llama el orgullo de la familia. El cree que el arte no me llevara a ningún lado, siempre que nos vemos no podemos llevarnos bien por más de una hora junta que ya comenzamos con la misma discusión. Incluso odio juntarnos para las fiestas. Es tan desesperante.
—Ya veo…
—¿Y cómo vivo? Mi madre me dejo a mi ese departamento y a mi hermano otro pero él lo alquila y me emplea a mi como contador de las cuentas de ese alquiler y asi recibo dinero todos los meses. Mi hermano es un idiota pero buen hermano al fin y al cabo. Ta-También trabajo en un taller de arte junto a la profesora de nuestra escuela, pero no me gusta que nadie lo sepa, en realidad no me gusta que nadie sepa de mi vida, mis trabajos y todo.
—Lo-Lo siento… Yo no quería…
—Está bien, hoy me siento bien para contarlo —sonrió—; por eso… ¡Nunca vayas al taller con la profesora porque arruinaras mi reputación! —grito lo último asustándola.
—En-entiendo —Su voz sonó temblorosa.
—Asi que es por eso que necesito mi cuerpo, no puedo dejarte a cargo de mi trabajo como contador y mucho menos el de arte, además nunca dejaría que te enfrentes al ogro de mi padre, saldrías llorando. En verdad me odia.
—Yo-Yo no creo que tu padre te odie…
—¿Cómo sabes eso?
—Porque él siempre está llamando a tu departamento y deja mensajes preguntando “que comiste” o “como van tus estudios”; alguien que se preocupe por esas cosas no puede odiarte.
—Pero él me obliga seguir un camino que me hace infeliz, hacer las cuentas de mi hermano como trabaja pasajero no es lo mismo que dedicarle mi vida.
—Yo lo sé, tú lo sabes pero tu padre no. Él solo ve que eres muy bueno llevando las cuentas, ve potencial en ti para seguirlo como tu hermano. Debes demostrarle lo que en realidad te apasiona y te da felicidad, mostrarle como te vez cuando estás haciendo arte asi como tu mama lo hacía —sonrió.
Tsubasa no se sorprendía de esas palabras, ya que él siempre supo que Ayami era muy inteligente, lo que lo sorprendía fue como ella llego a comprenderlo y a darle una solución a algo con lo que el tanto luchaba. No estaba seguro si su padre lo tomaría como Ayami lo planteaba, pero no perdía nada con intentarlo.
—Está bien, lo intentare.
—Llévalo algún día a ese taller —decía sonriendo—; cuando ya estemos en nuestros cuerpos sería bueno que lo hagas.
Por dentro, Ayami pensaba que también sería bueno verlo hacer arte, ella solo veía sus dibujos en el banco y siempre terminaba regañándolo.
—Es un alivio escuchar parte de tu historia, yo pensaba que tenías un romance con la profesora, lo cual sería grave si un directivo se enterase —reía.
—Si Salí con ella —dijo tranquilamente pero alterando a Ayami.
—¡¿Qué?!
—Fue hace mucho tiempo y ella aun no era maestra en nuestra escuela, ya no pasa nada.
—Pe-Pero…
—¿Cómo crees que logre trabajar en el taller si no tenía contactos? Terminamos muy bien nuestra relación y cuando no encontramos de nuevo en la escuela me ofreció ese trabajo.
—¿Pe-Pero ya no pasa nada?
—¡Claro que no! Solo Salí con ella porque me lo pido, ni siquiera sabía que ella era una estudiante universitaria, siempre pareció más chica. Cuando lo supe me sentí un poco incómodo pero de todos modos no éramos muy buena pareja, asi que decidí terminar y ella estaba de acuerdo, ya que notaba lo mismo en nuestra relación. Solo le guste por ser hermoso —Comenzó a reír.
—¡Que tonto eres! Y se nota que no conoces a las chicas, no sabes si ella estaba de acuerdo o solo quería aparentar ser fuerte —suspiro—; ahora que es profesora no creo que comience a buscarte, ya que no creo que quiera arriesgar su trabajo.
—La verdad no me interesa, ella ya no es parte de mi vida en ese sentido. Solo me consiguió ese trabajo y la veo algunas veces cuando cambiamos de turnos. Ya deja de pensar en eso.
—Pero… ¿Cómo haces para faltar tanto?
—Está remodelando el lugar, pero para compensar a los estudiantes les dan clases gratuitas en un taller de la escuela al cual solo fui dos clases por este incidente, es voluntario asi que tenemos tiempo hasta las fiestas de volver a nuestros cuerpos.
—Siento presión —suspiro Ayami—; aun no encontramos respuestas.
—Ya encontraremos algo…
Algo hizo que Tsubasa se levantara de golpe en alerta.
—¿Sentiste eso? Nos están nombrando.
—¿En verdad?
—Prende la linterna y grita fuerte.
Ambos se pusieron de pie, Tsubasa lo hizo gracias a la Ayuda de Ayami y comenzaron a gritar lo más fuerte que podían haciendo señales de luces.
—¡¡Aquí, estamos aquí!!
Los rescatistas lograron encontrarlos gracias a sus gritos y señales de luces, la idea de Tsubasa fue estupenda. Luego los sacaron de ese pozo y llevaron a curar a Tsubasa, el cual paso el resto del viaje dolorido y con vendas en toda la espalda.
Nana y Sakura estaban muy preocupadas, lloraron al verlos sanos y abrazaron a ambos. Todos estaban conmocionados, el viaje había resultado muy sorpresivo y pareciera que todo le pasaba a ellos dos.
La hora de marcharse, llego, Tsubasa seguía dolorido pero Ayami siempre estuvo a su lado ayudándolo. Él se sentía agradecido y aun culpable por lo de su cuerpo, pero en ese instante solo podía pensar en esa extraña sensación que había sentido por Ayami la noche en que se perdieron juntos. También se sorprendía de lo honesto que fue con ella en cuanto a su vida personal que siempre mantuvo oculta. Se dio cuenta que la estaba mirando de otra manera.
Antes de subir al colectivo, Tsubasa detuvo a Ayami.
—Compensare lo que le hice a tu cuerpo, lo prometo.
—No te preocupes, te debía un favor por lo de Kai ¿Recuerdas? —Sonrió.

Tsubasa asintió y ella subió primero, algo en esa sonrisa había logrado que el corazón de él se acelerada. 

Continuara...
Flor ~ Hana Sakura~

2 comentarios:

  1. oww que genial :D me gustó muchisismo escribes muy bien!!

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